Leyenda China: «El Regalo que no se ve»

“Hace tiempo un hombre castigó a su hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver regalos. El dinero era escaso en esos días y por eso explotó de furia cuando vio a la pequeña tratando de envolver una caja.

A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la cajita envuelta y le dijo: «Esto es para ti, papá». Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió el paquete y lo encontró vacío, gritó con ira: «¿Acaso no sabes que cuando se hace un regalo se supone que debe haber algo dentro?».

La pequeña miró hacia arriba y, con lágrimas en los ojos, dijo: «¡Pero, papá, no está vacía! ¡Yo metí besos para ti!».
El padre se sintió muy mal, abrazó a su hija y le suplicó que le perdonara.

Dicen que el hombre guardó ese regalo dorado cerca de su cama durante muchos años, y que siempre que se derrumbaba tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija había depositado dentro”.